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PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO 2017

Primer Domingo de Adviento – Ciclo B

primerdomingoad2014

 

El Adviento es de los tiempos más bellos y significativos que tiene la liturgia, para disponernos a celebrar el misterio del amor de nuestro Dios, que: “…tanto nos amó, que nos envió a su propio HIJO…” (Jn 3,16). De ahí, que estas cuatro semanas son semanas de sensibilización, de interiorización, de sinceramiento y reconocimiento de lo que Dios fue haciendo en nosotros durante este año que está concluyendo y así al colocarnos delante de  Dios que tanto nos ama, ver cuál ha sido nuestra respuesta, y a partir de ahí, disponernos a celebrar la Navidad, con una nueva mística, con el corazón lleno de gratitud, alabando y bendiciendo a  Dios que es nuestro Padre, por habernos dado el don de conocerlo y así experimentar su presencia viva en nosotros.

En sí el ADVIENTO, es tiempo de preparación y espera, un tiempo de mirar nuestro corazón y ser sinceros con uno mismo, para darnos cuenta dónde estamos parados, cómo hemos vivido, qué fue lo que nos ayudó a acercarnos más al Señor y qué fue lo que nos separó o alejó de Él. Por lo tanto, son cuatro semanas donde a pesar del ruido y la música de fin de año, se nos invita a parar para valorar y darnos cuenta de las gracias y favores que hemos recibido. A su vez buscar que cada vez más el Señor sea el centro y la razón de nuestra vida, Aquel por quien y para quien vivimos. Es en este sentido, donde la lectura de Mateo, es una exhortación incisiva, “a estar preparados”(Mt 24,42), “…estar vigilantes…”(Mt 24,44), ante la certeza del que el Señor volverá y que lo hará de la manera más imprevista posible, como sucedió en el diluvio(Mt 24,38-39).

Estamos hoy en el primero domingo de Adviento. Este tiempo de Adviento es una preparación para la gran fiesta de Navidad.

Los comercios ya nos anuncian, de una manera luminosa, esta fiesta de Navidad. Por las calles empezamos a ver las grandes iluminaciones de nuestra ciudad condal.

La Iglesia, que es una gran pedagoga, quiere que en este primer domingo de Adviento nos preparemos a la venida de Jesús, al final de los tiempos.

Jesús quiere expresarnos tres ideas fundamentales para nuestra vida cristiana:

  1. Que Él volverá.
  2. Que no sabemos cuándo.
  3. Que hemos de vigilar y estar en vela,  porque no sabemos ni el día ni la hora.

Estas tres ideas están expresadas en una parábola.

Jesús es el hombre que se va a tierras lejanas, (puede decirse al cielo). Sucederá lo mismo que con aquél hombre que se ausentó de su casa, encomendó a cada uno de los siervos su tarea y encargó al portero que velase (Mc 13,34). A la Iglesia, y a todos nosotros, se nos encomienda una tarea en esta vida. Cuando menos lo esperamos volverá, como no sabemos el día ni la hora, nos dice que hemos de estar velando, como el portero que espera la venida de su amo. Al portero le dice que vele (Mc13, 34).

¡Qué manera más sencilla y al mismo tiempo más bonita para expresar estas tres ideas!

Hagamos ahora un pequeño comentario de cada una de estas ideas.

Primera idea:

Jesús volverá lleno de gloria y majestad a final del mundo. San Pablo dice: Se manifestará desde el cielo con sus poderosos ángeles (2 Tes 1,7), como decíamos el pasado domingo, seremos juzgados sobre el amor.

Segunda idea:

Cada cual ha de realizar su tarea en este mundo. Todos tenemos una vocación, unos talentos que el Señor nos ha dado, no los podemos malgastar, sino que hemos de trabajar para multiplicarlos. Recordad la parábola de los talentos. A uno le dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno según su capacidad (Mt 25,15).

Los árboles, donde están plantados dan su fruto. Nosotros, según nuestra vocación, hemos de dar fruto para la eternidad.

En este tiempo de Adviento podemos preguntarnos si aprovechamos los talentos que el Señor nos ha confiado para amar más a él y los que nos rodean.

El cristiano ha de amar a Dios y a los hermanos, de verdad. La vocación del cristiano, sea cual sea su estado, es la de amar.

Renato Guttuso. Rocco con el Tocadiscos. (189 X 153 cm)Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas (Mc 12,30).

Jesús nos enseña cómo hemos de amar a Dios y al hermano:

Os doy un mandamiento nuevo: Amaos los unos a otros. Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros (Jn 13,34).

Amarás a tu hermano, viendo en la persona de tu hermano la persona de Jesús. Jesús dice: Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me alojasteis, enfermo, y me visitasteis; estaba desnudo , y me vestisteis, enfermo, y me visitasteis, en la cárcel, y fuisteis a verme (Mt 25,35).

Amarás a tu hermano, como el Padre Dios nos ama.

Tercera idea:

Es la de estar vigilantes. Velar quiere decir no dormir, estar despiertos.

Velar es vivir según la voluntad de Dios, siguiendo los pasos de Jesús. Jesús, en el huerto de Getsemaní, dijo a los apóstoles que velaran y rogaran para no caer en la tentación.

 No querría ser exagerado al decir que la vida del hombre es una tentación continua. San Pedro dice que el enemigo del hombre es el diablo y que es como un león que busca a quien devorar. El diablo, vuestro enemigo, ronda como león rugiente buscando a quien devorar (1 Pe 5,8).

San Pablo dice: Así, pues, quien presuma de mantenerse en pie, tenga cuidado de no caer (1Co 10,12). Y el mismo Jesús nos hace decir en lo oración del Padre nuestro: Y no nos dejes caer en la tentación (Mt 6,13).

Fácilmente el hombre cae en la trampa que le tiende el maligno.

Pablo Picasso. El judio pobre con el niño. (125 x 92 cm)Muchas veces el hombre encuentra el castigo en sus propias acciones.

Los países industrializados para hacerse ricos vendieron armas a los países árabes, y ahora, estas armas son las que amenazan a los países industrializados.

La campaña de los preservativos se volverá contra quienes hacen uso de ellos.

Los obispos nos dicen que no perdamos los valores morales y espirituales, que sostienen la vida de los hombres.

Como el portero vela, nosotros hemos de velar y vigilar contra las insidias del mundo, del demonio y de la carne. Para acabar, permitidme que os dé unas normas prácticas para preparar la Navidad que se acerca.

- Preparad el pesebre.

  • - Haced una buena confesión. El grande predicador de este tiempo de Adviento, san Juan Baptista, nos exhorta a confesar los pecados. Ellos reconocías sus pecados y Juan los bautizaba (Mt 3,6)

Limpia tu vaso, para que quepa más gracia; la remisión de los pecados se concede a todo el mundo por igual, pero la comunicación del Espíritu Santo se da proporcionalmente a la fe de cada cual. (De las catequesis de Jerusalén, Liturgia de las Horas, sábado XIII).

- Bendecid la mesa.

- Id a la misa cada día, si podéis, o haced una visita al Santísimo Sacramento.

 - Leed el Evangelio.

 

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